miércoles, 24 de febrero de 2010

SIETE ETAPAS EN EL SENDERO DE LA INICIACIÓN ROSACRUZ


SIETE ETAPAS EN EL SENDERO DE LA INICIACIÓN ROSACRUZ


1. Curso preparatorio de doce lecciones basadas en el libro Concepto Rosacruz del Cosmos.

2. - Período de estudiante. Estos reciben lecciones mensuales durante un lapso de dos años.

3.Período de Probacionistas. Se les envían instrucciones en forma de cartas mensuales durante cinco años. El Hermano Mayor imparte al Probacionista una enseñanza científica definida para defenderle contra los peligros de decepción en el Mundo del Deseo, y le hace pasar por una prueba antes de admitirlo como discípulo.

4. Período de Discípulo. Estos son preparados para la Iniciación bajo la dirección de los Hermanos Mayores, quienes les dan ciertas instrucciones individuales que son absolutamente secretas.

5. Período de Hermano Lego. Estos hermanos o hermanas legos viven en varios países del mundo occidente, y han recibido una o más Iniciaciones en las Escuelas de Misterios Menores. Están capacitados para abandonar sus cuerpos físicos conscientemente, asistir a los servicios y tomar parte en el trabajo espiritual en el Templo de los Hermanos de la Rosacruz, habiéndole enseñado el método de abandonar su cuerpo y de reintegrarse en él a su voluntad, por uno de los Hermanos Mayores.

6. - Período de Adepto. Éstos son graduados de una de las Escuelas de Misterios Menores (7 escuelas, 9 iniciaciones). Un Adepto puede consumirse para su uso un nuevo cuerpo, y no necesita renacer como un niño. Su vehículo está completamente bajo su control y generalmente dura muchos centenares de años.

7. - Período de Hermano Mayor. Éstos son graduados de las Escuelas de Misterios Menores (7 escuelas, 9 iniciaciones), y también de las Escuelas de Misterios Mayores (5 escuelas, 4 iniciaciones).

La Orden Rosacruz, fundada en el siglo XIII, es una de las Escuelas de Misterios Menores. Las otras Escuelas de Misterios Menores son variantes graduadas para servir a las necesidades espirituales de los más precoces entre las razas primitivas de los pueblos orientales y meridionales, con los cuales trabajan.
Christian Rosenkreutz es el décimotercer miembro de la Orden Rosacruz. Solamente los Hermanos de la Orden tienen derecho a usar el nombre de "Rosacruz".

Siete de los Hermanos de la Orden Rosacruz van al mundo cada vez que la ocasión lo requiere, apareciendo como hombres entre otros hombres, o trabajando en sus vehículos
invisibles con otros o a favor de otros, según el caso lo requiere. Pero es preciso no olvidar nunca, que en ningún caso, jamás, ejercen influencia sobre alguien, contra su voluntad, sino que sólo ayudan a aumentar el bien donde sea que lo hallen. Cuando alguno de los siete Hermanos trabaja en el mundo, emplea un cuerpo físico igual que los demás hombres, y vive en una casa que la gente, en general, considerará una vivienda de una persona de buena posición, pero sin ostentación alguna. Tiene oficinas o posición de distinción en la comunidad donde vive, pero todo esto solamente para justificar su presencia y no crear suspicacias respecto a lo que es, quién es y su manera de vivir.

Pero fuera de esta casa y dentro de ella, allí está lo que puede llamarse el Templo. Es etéreo y distinto de nuestros edificios corrientes. Se podría comparar a la atmósfera "áurica" que rodea a la Ecclesia en la Sede Central; es mucho más extenso que en el edificio material, y es etérea. Se podría llamar más bien una iglesia espiritual tal como se halla alrededor y a través de los edificios donde la gente se dedica a cosas espirituales y, naturalmente su color es distinto según la clase del lugar. El Templo Rosacruz es una cosa extraordinaria y no puede compararse con ningún otro edificio etéreo, envuelve y penetra a través de la casa donde viven los Hermanos Mayores. Esta morada está de tal modo empapada de espiritualidad, que mucha gente no estaría muy a gusto allí.
Cinco de los Hermanos Rosacruces nunca abandonan el Templo, y aunque posean cuerpos físicos, todo su trabajo se hace desde los mundos internos.

A pesar de que los Hermanos Mayores son humanos, están muy por encima de nuestra condición humana. Un período considerable de una vida intensamente activa como ayuda visible, ha de ser vivida por el aspirante antes de que haya evolucionado su alma a un tal grado de luminosidad que atraiga al Instructor. Al mismo tiempo el alumno está acumulando un poder interior, en la misma proporción.


Un estudio fácil o cómodo, o una contemplación de ensueño no son cosas que atraerán al Instructor. El mismo es un servidor en el más alto sentido de la palabra. nadie que no sirva a los demás con toda su alma, debe esperar encontrarle. Pero cuando viene, no necesita credenciales, porque la primera frase pronunciada por él nos convencerá, y así
sucederá con cada palabra que él diga al discípulo. Porque estando provisto de la conciencia que todos poseeremos en el llamado Período de Júpiter (una conciencia pictórea auto consciente), cada frase del Instructor llevará a la concepción interior del alumno una serie de imágenes que ilustrarán con gran exactitud su significación.
Por ejemplo, cuando él quiera explicar el proceso de la muerte, el discípulo verá interiormente cómo el espíritu sale del cuerpo; podrá también ver el desarrollo del cordón plateado, la ruptura del átomo-simiente en el corazón cómo sus fuerzas salen del cuerpo y se unen al espíritu. El Hermano Mayor puede efectuar esto con su discípulo del siguiente modo: fija su atención sobre ciertos hechos que él desea imprimir en la mente de su discípulo; y éste que se ha hecho apto para la Iniciación, desarrollando dentro de él mismo ciertos poderes, los cuales, sin embargo están aún latentes, es como un diapasón que gradúa el tono, conforme a las vibraciones de las ideas emitidas por el Hermano Mayor, en las imágenes. Así que el discípulo no sólo ve las imágenes, sino que puede también responder a la vibración; y vibrando con el ideal presentado por el Hermano Mayor, el poder latente dentro de él se convierte entonces en energía dinámica, y su conocimiento
interior es elevado hasta el nivel requerido para la Iniciación que se le quiere conferir.

Ésta es la razón por la cual los secretos de la verdadera Iniciación no pueden ser revelados. No es un ceremonial exterior, sino una experiencia interior.
Esta es la descripción más aproximada que se puede dar de lo que es la Iniciación a una persona que no ha pasado por ella. No hay ningún secreto respecto a las imágenes en el sentido de que alguien no quisiera comunicarlas; pero el secreto radica en el hecho de que no existen palabras humanas que puedan describir adecuadamente una experiencia
espiritual. Es verdad que la Iniciación tiene lugar en el Templo particularmente apropiado a las necesidades de cierto grupo de individuos que vibran dentro de cierta octava, y que hay también otros presentes; pero no es lo que dicen o hacen lo que constituye la Iniciación, porque ésta es una experiencia interna, por la cual los poderes latentes que han madurado dentro de nosotros se transforman en energía dinámica, y la Iniciación enseña al discípulo a servirse de ella.



MRS. MAX HEINDEL Mt. Ecclesia, 1923.

del libro "Cristianismo Rosacruz", de Max Heindel

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