jueves, 25 de febrero de 2010

ALEGORÍAS ASTRONÓMICAS DE LA BIBLIA

INSTRUCCIÓN IX

ALEGORÍAS ASTRONÓMICAS DE LA BIBLIA


En las Instrucciones anteriores hemos estado considerando al hombre como una unidad,
mostrando cómo el hombre, un Espíritu, tiene varios cuerpos o vehículos de conciencia
además del cuerpo denso, y cómo emplea esos cuerpos para recoger experiencia en la
misma forma en que el obrero emplea sus herramientas. Vimos también que la
experiencia de cada vida se asimila después de la muerte, entre ésta y el nuevo
nacimiento, de manera que en cada nueva vida terrestre poseemos como facultades la
suma de todas nuestras experiencias de las vidas anteriores; y como estamos de esa
manera progresando hacia la gloriosa meta de la perfección, que todos alcanzaremos
antes de cesar de volver a esta Tierra, en la que cada vida no es más que un día de
escuela. Cuando hayamos aprendido todo cuanto hay que aprender aquí, hay otras
evoluciones superiores en las que podemos ingresar, así como un niño pasa al colegio
superior después de haber pasado por la escuela primaria. El progreso sin fin está ante el
Ego, y toda limitación es inconcebible, porque el Espíritu humano es una chispa del
Infinito, desarrollando todas las posibilidades.
El hombre no es sólo una unidad, una entidad separada, sin embargo; por lo menos lo es
únicamente en sentido relativo, porque es miembro de una familia, de una comunidad, de
una nación, uno de los habitantes de la Tierra, y está por medio de ésta relacionado con
otros mundos y con sus habitantes, pues todos ellos están habitados como han afirmado
algunos astrónomos, razonando por analogía. La ciencia oculta dice por su parte que
están habitados, y esta enseñanza está basada en el conocimiento directo, obtenido y
verificado por medio de facultades que algunos posee ya, pero que en todos están
latentes .
Esta visión del Universo y de nuestra pequeña Tierra, por extraño que parezca a muchas
personas, no es tan difícil creer como la historia de la creación en siete días, cuando se
interpreta literalmente, porque si Dios creó la Tierra en ese breve período de tiempo, debe
también haber mezclado en ella los fósiles, duplicado los estratos, hecho las marcas de
los glaciares y las de las erosiones del agua: todo ello para su propia gloria y eterna
mistificación de la humanidad. Ciertamente, es mucho más lógico sostener que los
diversos cuerpos celestes son moradas para la vida y la forma evolucionante, y no
simples lámparas colgadas en el firmamento para iluminar nuestra pequeña Tierra.
Esta relación del Sol, la Luna y los planetas se ve en cada una de las diferentes religiones
mundiales, incluso la religión Cristiana, y los templos antiguos son monumentos de
creencias hoy casi olvidadas en el mundo occidental, si bien tan grandes hoy como en la
antigüedad.
La gran pirámide de Gizeh, que se yergue sobre la llanura del gran desierto de Sahara,
en la cabecera del Delta del Nilo, es una de las construcciones más antiguas de la Tierra
y un elocuente testimonio del conocimiento que tenían los antiguos respecto a sus
verdaderas relaciones cósmicas; porque se ha construido esa pirámide monumental
incorporando en ella medidas cósmicas.
Se han insinuado muchas teorías respecto a la edad y objeto de esta Pirámide. Los
astrónomos han indicado que en el año 2170 A.C. la Alfa-Dacronis, estrella polar
entonces, apuntaba directamente a la entrada del lado norte de la pirámide. El profesor
Proctor aseguraba que también se encontraba en la posición requerida el año 3350 A.
C.; pero los egiptólogos dicen que eso es demasiado; y como el último número, que toma
en consideración la relación existente entonces entre Alfa-Draconis y Alcyone, lo que sólo
puede ocurrir una vez en un año sideral (25.868 años solares), y como el Zodíaco de
Dendera muestra que los antiguos egipcios conservaban anales de tres años siderales, la
edad de la Pirámide es quizás de 78.000 años o más. Esta edad tiene derecho a tanta
consideración de parte de los científicos como la fecha del doctor Proctor por lo menos.
Las investigaciones ocultas que están basadas sobre los imperecederos recuerdos que
se encuentran en la "memoria de la Naturaleza", fijan la fecha de su construcción más o
menos en el año 250.000 A. C., cuando se la empleaba como templo de iniciación en los
Misterios y era el lugar donde se guardaba un gran talismán.
H. P. Blavatsky en La Doctrina Secreta nos dice que la construcción de la Pirámide
estaba basada en el programa de los Misterios y en la serie de Iniciaciones. . ., y de ahí
que la Pirámide sea el imperecedero recuerdo en la Tierra de esas Iniciaciones así "como
las estrellas están en el cielo. El ciclo de Iniciaciones era una reproducción en miniatura
de las grandes series de cambios cósmicos al que los astrónomos han dado el nombre de
.. año sideral (25.868 años ordinarios)".
"Así como al final del gran ciclo del año sideral (medido por la precesión de los
equinoccios en torno del círculo del Zodiaco), vuelven los cuerpos celestes a ocupar las
mismas posiciones relativas. . ., así también, al final del ciclo de Iniciación, la parte divina
del hombre recupera su pristino estado de conocimiento y divina pureza", del que partió
para realizar su peregrinaje a través de la materia, pero enriquecido ahora por las
experiencias recogidas.
Siendo un símbolo debe por supuesto comprenderlo todo o por lo menos una parte de los
rasgos más prominentes de las cosas simbolizadas; y gracias a las obras, un tanto
mentalmente estrechas, de los profesores Piazzi Smith y Proctor, ambos astrónomos de
reputación, pero antagónicos respecto a la cuestión concerniente al empleo de la
Pirámide, tenemos una suma abrumadora de pruebas de las relaciones de las medidas
de las diferentes partes de la Pirámide con los cielos y distancias cósmicas y terrestres.
El testimonio del profesor Proctor es el más valioso porque no está de acuerdo con la
teoría de que la Pirámide fue construida por arquitectos divinos; y ha hecho y hará
cuando pueda para refutar con honor tal teoría, atribuyendo las numerosas medidas
obtenidas y su relación con las medidas cósmicas a "meras coincidencias"; método que
obligó a Mme. Blavatsky a inventar su raro sarcasmo llamándolo "el campeón del
coincidencialismo".
Él admite que "todas las teorías" concernientes a su origen dejan sin explicar los rasgos
más salientes de la Gran Pirámide, salvo esa absurda teoría que atribuye su construcción
a aquitectos divinos". . . y también que "la teoría de que era empleada con fines
astrológicos está sostenida por todas las evidencias conocidas, pero fuerte como es,
deriva toda su fortaleza del fracaso de todas las demás teorías admisibles que no pueden
sostenerse ante ella". En otro lugar admite que la única dificultad de la teoría astrológica
surge de "nuestra incapacidad para comprender cómo el hombre pudo tener tanta fe en la
astrología como para dedicarle tantos años de labor y tan enormes sumas de dinero en la
persecución de investigaciones astrológicas, aún por su propio interés".
Proclus nos dice que de acuerdo con la tradición la Pirámide terminaba en un tiempo en
una plataforma, con el extremo de la gran galería proyectándose hacia arriba en el centro,
y el profesor Proctor se entusiasma con las posibilidades de la Pirámide convertida en
observatorio cuando aún no estaba acabada, si bien astronómicamente está en perfecto
estado, cerrando su elogio diciendo que "dotándola de instrumentos modernos" hubiera
sido el observatorio astronómico más importante del mundo. Señala el hecho de que la
abertura de la gran galería apunta al Zodiaco, así que como el Sol, la Luna y los planetas
pasan en torno suyo en el cielo, darían una sombra en la gran galería con un ángulo
diferente cada día del año o del mes, y de esta manera sus posiciones podrían medirse
de la manera más eficiente.
Las medidas más importantes encerradas en la Gran Pirámide son: 1º Cada lado mide
9131,5 pulgadas en la base; así que la suma de los 4 lados es 36.526 pulgadas.
Señalando 100 pulgadas para cada día del año, da 365 1/4 días, o sea exactamente el
número de días del año, hasta el cuarto de día que no contamos sino cada cuatro años
(año bisiesto).
La longitud de una de las diagonales de la base es 12.936 pulgadas, así que la suma de
ellas es 25.868 pulgadas, o sea una pulgada por cada año del año sideral o mundial.
Y como que la base de la Pirámide mide el tiempo que tarda la Tierra en girar alrededor
del Sol en su curso anual, es muy clara la deducción de que la Pirámide debe tener de
altura la distancia de la Tierra al Sol y así es efectivamente.
La altura de la Pirámide es de 5.819 pulgadas. Esto, multiplicado por mil millones de
pulgadas, da 91.840 millas, que el profesor Proctor cree es la distancia de la Tierra al Sol,
más exacta que cualquiera otra calculada por los astrónomos. Por lo tanto, sea "absurda"
o no la teoría, la evidencia está toda en su favor, afirmando la suposición de que la
Pirámide fue construida por arquitectos divinos, y esto debe bastarnos para convencernos
de esa teoría.
En un período posterior de su historia, las informaciones ocultistas nos dicen que la
Pirámide era el templo de los Misterios que han degenerado ahora en la "Masonería". En
uno de los ritos llamados "la puerta de la Muerte" el candidato era atado a una cruz de
madera y llevado a una cripta subterránea, en la que permanecía en trance durante tres
días y medio. Durante ese intervalo, mientras su cuerpo denso permanecía inerte, el Ego
encerrado en sus vehículos sutiles viajaba conscientemente en el Mundo del Deseo
guiado por los hierofantes que lo tenían a su cargo. Se lo sometía a las "pruebas del
fuego, de la tierra, del aire y del agua"; esto es, se le mostraba que cuando funcionaba en
tal cuerpo ninguno de esos elementos podía afectarlo; que entonces podía atravesar una
montaña tan fácilmente como si atravesara el aire; que podía vivir en un horno candente
o en el fondo de del Gran Abismo con toda comodidad y confort. Al principio el neófito se
asustaba de los elementos, y por eso el Iniciador estaba presente para darle seguridad y
ayuda.
Al surgir el Sol del cuarto día, se le llevaba a la plataforma de la Pirámide, donde los
primeros rayos del Sol naciente lo despertaban de su sueño, durante el cual había estado
visitando el Purgatorio.
Cuando se despertaba se le daba "la Palabra" y se le llamaba el "primer nacido". Este rito
subsiste todavía en el tercer grado de la masonería: la muerte y resurrección de Hiran
Abiff, el "hijo de la Viuda", el Gran Arquitecto del templo e Salomón y el héroe de la
leyenda masónica; y Ragon, el eminente masón francés, dice que la leyenda de Hiram es
una alegoría astronómico que representa al Sol desde el solsticio de verano en adelante.
"Durante el verano el Sol hace emitir cantos de gratitud a todo lo que respira, y de ahí que
Hiram que lo representa pueda dar la Palabra, es decir, vida a todo. Entonces el Sol entra
en los signos australes al decaer el equinoccio, la Naturaleza enmudece, e Hiram, el Sol
ya no puede lar más la Palabra sagrada; encuentra a los tres asesinos; los signos
Zodiacales, Libra Escorpio y Sagitario, por los que pasa el Sol en octubre, noviembre y
diciembre. El primero lo golpea con la regla de 24 pulgadas que simboliza las 24 horas
que tarda la Tierra en girar sobre su eje. El segundo lo golpea con la escuadra de hierro,
que simboliza las cuatro estaciones, y por último el golpe mortal lo da el tercer asesino
con un mallete, el que, siendo redondo, significa que el Sol ha completado su círculo y
muere para dar lugar al Sol del año nuevo.
Los iniciados de los templos de Egipto se llamaban "phree messen" que significa "hijos de
la luz", porque habían recibido la luz del conocimiento y esas palabras se cambiaron
después en "Franc-Mason" (1).
En la religión Judaica oímos hablar de un Dios que hizo ciertas promesas a un hombre
llamado Abraham. Le prometió que haría la semilla de Abraham tan numerosa como las
arenas del mar; y se nos dice cómo trató al nieto de Abraham, Jacob, que estaba casado
con cuatro esposas, de las cuales tuvo 12 hijos y una hija, A éstos se les considera como
los padres de la nación Judaica.
Esa es también una alegoría astronómica referente a las migraciones de los cuerpos
celestes, como se comprobará leyendo cuidadosamente el capítulo 49 del Génesis y el
capítulo 33 del Deuteronomio, en los que las bendiciones de Jacob a sus hijos muestran
que éstos estaban indentificados con los 12 signos del Zodíaco; Simón y Leví
representaban al signo Géminis, los gemelos, y el signo femenino, Virgo, lo atribuía Jacob
a su única hija Dinah, Las cuatro esposas son las cuatro fases de la Luna y Jacob es el
Sol.
Esto es análogo a las enseñanzas que encontramos entre los griegos, en los que Gaia, la
Tierra, es la esposa de Apolo, el Sol; y entre los egipcios, en los que el calor y la
humedad, el Sol y la Luna, estaban personificados por Osiris e Isis. Los ríos sagrados el
Jordán y el Ganges estaban también relacionados etimológicamente con el río Eridano
que es una de las constelaciones. Significa "fuente de descendencia" y para los
agricultores, como eran todos esos pueblos antiguos, esos ríos eran la fuente de las
Aguas de la vida. Josefo nos dice que los judíos llevaban los doce signos del Zodíaco en
sus banderas y que acampaban en torno del tabernáculo que tenía el candelero de siete
brazos que representaba al Sol y a los cuerpos celestes que giran dentro del círculo
formado por los 12 signos del Zodíaco.
Los judíos situaban sus templos en tal forma que las cuatro esquinas apuntaran al N. E.,
S. E., S. O. y N. O., y los lados directamente al Norte, Este, Sur y Oeste, y al igual que
todos los demás templos solares, la entrada principal estaba al Este, de manera que el
Sol naciente iluminara su portal y fuera así el
(1) Libre Masón. O Francmasón, que viene a ser lo mismo. (N. del T.)
heraldo de cada día anunciante de la victoria de la luz sobre los poderes de las tinieblas,
trayendo así a la humanidad naciente el mensaje de que la luz y la obscuridad
antagónicas en el plano material no eran más que la contraparte de un antagonismo
similar en los mundos mental y moral, en los que el alma humana está abriéndose
camino hacia la luz por que la batalla entre la luz y la oscuridad en el mundo material ,
como todos los demás fenómenos , son sugestiones de las realidades de los reinos
invisibles, y esas verdades se daban al hombre como mitos por las Guías invisibles que
dirigían su desarrollo y su intelecto naciente, lo que al fin produjo la arrogancia que obligó
a aquellos a retirarse y a dejarlo para que aprendiera mediante los rudos golpes de la
experiencia. Entonces el hombre los olvidó y comenzó a mirar esas antiguas historias de
dioses y semidioses como imaginarias. Sin embargo, hasta la Iglesia Cristiana Primitiva
estaba inbuída con ese conocimiento acerca del significado del mito solar, porque la
catedral de San Pedro en Roma está construída mirando al este, como todos los demás
mirando al Este, como todos los demás templos Solares, hablando a la humanidad de la
"Gran Luz del Mundo", que debe venir a disipar las tinieblas espirituales que aun nos
rodean; la antorcha de Luz que traerá Paz sobre la Tierra y buena voluntad a todos los
hombres , obligando a las naciones a convertir sus espadas en arados y sus lanzas en
podaderas.
Los judíos saludaban al Sol con el sacrificio matinal y se despedían de él al ponerse el
Sol de manera análoga, con una oblación vespertina ofreciendo en su sabbath, un
sacrificio adicional al "Dios de Raza" lunar, Jehová. También lo adoraban con sacrificios
en cada nueva Luna. Sus dos grandes fiestas se celebraban en la Pascua Florida,
Cuando llegaba el tiempo de la Pascua Israelita que es cuando el sol "pasa" por su
"nodo oriental" (1); dejando el hemisferio austral donde invernaba y comenzando su
jornada hacia el norte en su carro de fuego, víctoreado con alegría el hombre, como el
Salvador que lo libraría del hambre y del frío que inevitablemente se producirán si
permaneciera siempre en su declinación austral.
La última fiesta de los judíos y la más importante es la fiesta
(1) En inglés; Their two greatest feasts were Easter , when they celebrated the Passover
; the time when the Sun "passes over" his easter (n) node . - (N. Del T.)
de los Tabernáculos, cuando el Sol cruza su "nodo occidental", en el Otoño, después de
haber dado al hombre el "pan de la vida" con al que podía sustentar su ser material hasta
la próxima vuelta del Sol a los cielos boreales.
Por las razones mencionadas, a los seis signos que el Sol ocupa en el invierno se les
llamaba siempre el "Egipto", la "tierra de los ,Filisteos, etc., un nombre que significaba
algo malo para el "pueblo de Dios"; mientras que los signos boreales en los que está el
Sol en la estación fructífera, se llamaban los "cielos", la "tierra prometida", que destilaba
"leche y miel".
Vemos esto en pasajes tales como el que hay en la celebración de la Pascua de los
Israelitas, que es prescripto "para recordar la vuelta de Egipto" Esta fiesta no es más que
un regocijo por la vuelta del Sol de los signos australes, aludida también en el hecho de
que Jacob estaba con su hijo José en Egipto cuando murió. En el solsticio de invierno,
cuando el Sol del pasado año ha completado su jornada y alcanza el grado máximo de
declinación austral se encuentra en el signo zodiacal Sagitario. Con referencia al Génesis
49:24 cuando Jacob agonizante habla del arco de José, es bien fácil identificarlo con el
signo Sagitario que está representado por un centauro en el momento de lanzar una
flecha, de suerte que la historia de Jacob muriendo en Egipto con José, se efectúa cada
año cuando el Sol muere en el signo Sagitario en el solsticio de invierno.
La historia de Sansón es otro aspecto del mito solar. Mientras el cabello de Sansón era
largo y seguía creciendo, su fuerza aumentaba; Sansón es el Sol y sus rayos representan
el cabello de aquél. Desde el solsticio de invierno en diciembre hasta el solsticio de
verano en junio, los rayos solares van creciendo y ganando en fuerza cada día. Esto
aterroriza a los "poderes de las tinieblas", los meses invernales, los Filisteos, porque si
ese Dador de Luz continuara reinando, su reino (el de los Filisteos) terminaría; y entonces
se complotan contra Sansón para descubrir en qué consiste su fuerza. Se aseguran la
cooperación de la mujer Dalila que es el signo de Virgo, y cuando Sansón, el Sol, pasa a
través de este signo en septiembre se dice que dejó su cabeza en el seno de la mujer y le
confió su secreto. Entonces ella le corta los cabellos, porque en ese entonces los rayos
del Sol se debilitan. Entonces los Filisteos o meses invernales vienen y se llevan al
debilitado gigante a su prisión: los signos australes en los que está el Sol, en el invierno.
Le sacan los ojos, o sea que le quitan su luz, y por último lo llevan a su templo, y en el
solsticio de invierno lo someten a infames indignidades, creyendo haber vencido a la luz
completamente, pero con su fuerza restante el gran gigante solar derrumba el templo
aunque muere en su esfuerzo, pero se sobrepone a sus enemigos, dejando así lugar para
el nuevo Sol que nacerá para salvar a la humanidad del frío y del hambre que seguirían si
se quedara siempre limitado por los poderes de las tinieblas, los Filisteos, los meses
invernales.
Las vidas de todos los salvadores de la humanidad están también fundadas sobre el
pasaje del Sol en torno del círculo zodiacal, que describe las ordalías y los triunfos del
Iniciado, y por este hecho se ha llegado a la errónea conclusión de que esos salvadores
no existieron nunca, siendo esas historias simples mitos solares. Eso es erróneo. Todos
los instructores divinos enviados al hombre son caracteres cósmicos, y el orden de sus
vidas está de acuerdo con la marcha de los astros, los que contienen, por así decirlo, una
biografía anticipada de sus vidas. Todos vinieron con luz divina espiritual y con
conocimientos de igual índole para ayudar al hombre a encontrar a Dios, y por lo tanto los
acontecimientos de su vida estaban de acuerdo con los acontecimientos que el portador
físico de luz, el Sol, encuentra en su peregrinaje a través del año.
Los Salvadores han nacido de una Virgen inmaculada, cuando obscuridad era mayor
entre la humanidad, así como el Sol de cada año nace, o comienza su jornada, en la
noche más larga del año, cuando el signo zodiacal Virgo, la Virgen, se mantiene sobre
¿horizonte oriental en todas las latitudes entre las 1 0 y las 12 p. m y permanece tan
inmaculada como siempre, aún después de haber dado a luz un hijo-Sol; de ahí que
veamos a la diosa egipcia Isis sentada en una Luna creciente, nutriendo a su hijo divino,
Horus; A Astarté, la inmaculada señora de Babilonia con su hijo Tamuz y una corona de
siete estrellas sobre su cabeza; a Devaki en la India con su hijo Krishna, y a nuestra
propia Virgen María ando a luz al Salvador del mundo occidental bajo la estrella de Belén.
Por todas partes la misma historia: La Madre inmaculada, el Hijo divino y el Sol, la Luna
o las estrellas.
Así como el Sol material es débil y tiene que huir de los poderes de las tinieblas, así
también todos esos divinos dadores de luz la perseguidos y se ven obligados a huir de los
poderes del mundo; y como el Sol, siempre escapan. Jesús huyó ante Herodes. El Rey
Kansa y el Rey Maya son sus contrapartes en otras religiones. El bautismo ocurre cuando
el Sol pasa a través del signo Acuario, el aguador, y cuando pasa por el signo Piscis, en
marzo, tenemos el ayuno del Iniciado, porque Piscis es el último de los signos australes, y
todos los almacenes otrora llenados por los dones del Sol del año anterior están casi
exhaustos, y el alimento del hombre escasea. El alimento de pescado de la cuaresma,
que tiene lugar en ese tiempo, es una corroboración más del origen solar del ayuno.
Cuando en el equinoccio el Sol "cruza el ecuador", tiene lugar la crucifixión (1), porque
entonces el Dios Solar comienza a dar su vida como alimento a sus adoradores,
madurando el trigo y las uvas, de los que se hace el "pan y el vino". Para efectuar eso es
necesario que deje el ecuador y siga su marcha ascendente por el cielo. Similarmente la
humanidad no se beneficiaría nada, espiritualmente hablando, si sus Salvadores
permanecieran con ella, y por consiguiente se van hacia los cielos como "hijos" (o soles)
de justicia y rectitud, alimentando a los fieles desde arriba, así como lo hace el Sol con el
hombre cuando se eleva en el cielo.
El Sol alcanza su punto máximo de declinación boreal en el solsticio de verano; entonces
se sienta en "el trono de su padre", el Sol del año anterior; pero no puede quedarse allí
más de tres días; entonces retorna hacia abajo hasta su nodo occidental. Análogamente
los Salvadores de la humanidad ascienden hasta el trono del Padre, para renacer de vez
en cuando para el bien de la humanidad, cuya verdad está encerrada en el credo
Niceano: "y de allí volverá".
El movimiento conocido bajo el nombre de "precesión de los equinoccios" por el que el
Sol cruza el ecuador el 21 de marzo en un punto diferente cada año, determina el símbolo
del Salvador. Cuando nació Jesús, el Sol cruzó el ecuador por el grado 5º de Aries, el
cordero. Por consiguiente Cristo fue "el cordero de Dios". Sin embargo, hubo una disputa,
porque algunos creían que debido a lo que se llama la órbita de influencia, el poder del
Sol estaba realmente en el signo Piscis, los pescados, y que el símbolo de Cristo debía
ser un pez. Como reliquia de esa disputa tenemos que hoy en día la mitra del obispo
tiene la forma de la cabeza de
(1) En inglés: At the vernal equinox the Sun "crosses the equator" and that time the "crossification" or
crucifixion occurs... (N. del T.)
un pez. Cuando nació Mitras, el Salvador Persa, el Sol cruzaba el signo Tauro, y de ahí
que veamos a Mitras montado en un toro, y eso fue también la base de la adoración del
Buey Apis en Egipto. Actualmente el equinoccio está en el grado 10 más o menos de
Piscis, los peces, así que si un Salvador naciera ahora sería un "Pez-Hombre" como
Oannes de Nínive (Nineveh), que por corrupción se transformó en Jonás.
Las cuatro letras que se dice se pusieron en la cruz de Cristo y la manera de fijar la
Pascua Florida en commemoración de ese acontecimiento, también muestran un carácter
cósmico del asunto; las letras I. N. R. I., se supone generalmente que significan Iesus
Nazaranus Rex Judaeorum, pero son también las iniciales de los nombres hebreos de los
cuatro elementos Iam, agua; Nour, fuego; Ruach, aire o espíritu; Iabeshad, tierra. Sería
también absurdo fijar el aniversario de la muerte de un individuo según se fija la Pascua
Florida por el Sol y la Luna, pero se hace debidamente, pues es una fiesta solar de
carácter cósmico, relacionada al Sol como dador de luz espiritual y como luminaria física.
Cuando el Sol abandona su trono en el solstício de verano, el 21 de junio, y pasa hacia el
nodo occidental, entra en el signo Virgo a fines de agosto. Entonces tenemos la fiesta
católica de la "Asunción", el 15 de agosto, en Leo, de aquí avanza a su nodo oeste y
entra en el signo de Virgo alrededor del 22 de agosto. De este modo la Virgen nace del
Sol por así decirlo.
Esto nos trae la solución astronómico de ese pasaje de la Revelación que dice. "Yo vi una
mujer vestida con el Sol y con la Luna a sus pies". Ese fenómeno ocurre en el mes de
septiembre justamente después de la Luna nueva; porque visto desde nuestra Tierra, el
Sol cubre o viste al signo Virgo todo el mes de septiembre, y como la Luna está
abandonando su conjunción con el Sol, parece estar debajo de los pies de la Virgen.
Cuando se representa a Juan el Bautista diciendo respecto de Cristo que "él debe
aumentar pero yo debo disminuir" está simbolizando al Sol en el solsticio de verano,
cuando comienza a disminuir su luz durante el siguiente medio año, mientras que Cristo
por su nacimiento en Navidad está identificado con el Sol nuevo que aumenta la longitud
del día hasta mediados del verano. Vemos, pues, que la lucha entre la Luz y las Tinieblas
en el mundo físico está relacionada estrechamente en las escrituras de las diversas
religiones con la lucha de los poderes espirituales de luz y vida contra los poderes de las
tinieblas y de la ignorancia. Y esa es una verdad común a todos los pueblos en todas las
edades. Los mitos de los dragones encarnan la misma verdad, cuando los griegos nos
hablan de la victoria de Apolo sobre Pytón y de Hércules sobre el dragón de las
Hespérides; los Noruegos nos hable de Beowulf venciendo al dragón de fuego; de
Sigfrido triunfando sobre Fafner y de San Jorge y el dragón. En nuestra edad materialista
esas verdades se han relegado temporariamente al olvido por considerárselas historias
fantásticas sin ninguna base de verdad; pero el tiempo vendrá, y no está muy distante, en
el que esas reliquias serán restauradas y honradas como encarnaciones de grandes
verdades espirituales.

***

del libro "Cristianismo Rosacruz", de Max Heindel

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